jueves, 13 de mayo de 2010
La formación de profesionales reflexivos.
Una vez que hemos aprendido cómo hacer algo, podemos llevar a cabo secuencias fáciles de actividad, reconocimiento, decisión y ajuste sin, como solemos decir, tener que "pensar sobre ello". Nuestro conocimiento espontáneo en la acción suele acompañarnos a lo largo del día. No obstante, en ocasiones,no es así. Una rutina familiar produce un resultado inesperado; un error se resiste obstinadamente a ser corregido; o, a pesar de que las acciones rutinarias producen siempre los mimos resultados, descubrimos algo extraño acerca de ellas porque, por alguna razón, las hemos empezado a observar de manera distinta. Todas las experiencias de este tipo, agradables o desagradables, contienen un factor sorpresa. Algo falla a la hora de satisfacer nuestras expectativas. En un intento por mantener la constancia de nuestros patrones usuales de conocimiento en la acción, podemos dar respuesta a la sorpresa dejándola de lado, sin prestar atención particular a los síntomas que la producen o podemos responder a ella mediante la reflexión, y podemos hacerlo así de una manera o dos maneras.
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